Los investigadores de IA de Google mantienen un conflicto abierto con la dirección en dos frentes conectados: el derecho a publicar investigaciones sobre seguridad y la búsqueda de contratos militares clasificados por parte de la empresa. La disputa ha escalado hasta una votación de sindicalización en las oficinas de DeepMind en el Reino Unido, donde el 98 por ciento de los votos emitidos favorecieron la unión a Communication Workers Union y Unite the Union [8]. Si se reconoce, esto convertiría a DeepMind en el primer laboratorio de IA de vanguardia con trabajadores sindicalizados.
Las restricciones de publicación asfixian la investigación sobre seguridad
Investigadores actuales y antiguos de Google comentaron a The Washington Post que los procesos de revisión interna para artículos de investigación se han vuelto cada vez más restrictivos, y los estudios que examinan los riesgos o limitaciones de la IA se enfrentan a un escrutinio particular [1]. Algunos artículos se han retrasado durante meses o se han bloqueado por completo [2]. Los investigadores sostienen que no buscan filtrar secretos comerciales, sino que desean publicar hallazgos sobre el comportamiento de la IA, los sesgos potenciales y los impactos sociales que no revelen métodos de entrenamiento patentados [2]. Los contratos de empleo disuaden al personal de advertir al público sobre los riesgos de la IA, según trabajadores que hablaron bajo condición de anonimato [1].
El acuerdo con el Pentágono que rompió la confianza
En abril de 2026, Google firmó un acuerdo clasificado con el Pentágono que permite “cualquier propósito gubernamental lícito” para sus modelos de IA en redes aisladas (air-gapped) [3]. El anuncio tomó por sorpresa a los empleados. La alta dirección había insistido repetidamente en que Google no cedería ante las demandas del Pentágono, y más de 100 investigadores de DeepMind habían instado al científico jefe Jeff Dean a rechazar cualquier acuerdo militar que cruzara líneas rojas en torno a la vigilancia masiva doméstica y las armas autónomas [3]. Más de 600 empleados firmaron una carta dirigida al CEO Sundar Pichai protestando por las negociaciones [3].
El contrato incluye un lenguaje consultivo que desaconseja la vigilancia masiva y las armas autónomas sin supervisión humana, pero establece explícitamente que “no confiere ningún derecho a controlar o vetar la toma de decisiones operativas legales del Gobierno” [3]. En las redes clasificadas, Google no puede supervisar qué consultas se ejecutan, qué resultados se generan ni qué decisiones se toman a continuación [5]. El científico investigador de DeepMind, Alex Turner, describió el acuerdo como algo basado en un “lenguaje aspiracional sin restricciones legales” [8].
Las demandas sindicales van más allá de los problemas laborales típicos
La votación sindical no se centró principalmente en el salario o las condiciones de trabajo. Las exigencias son de gobernanza: el fin del uso militar de la IA por parte de los ejércitos de EE. UU. e Israel, el restablecimiento del compromiso descartado de Google de no fabricar armas de IA ni herramientas de vigilancia, la creación de un organismo de supervisión ética independiente y el derecho individual de los investigadores a rechazar proyectos por motivos morales [8]. Estas demandas existen porque las estructuras de gobernanza que supuestamente debían existir desde arriba —principios de IA, comité de ética, revisión interna— fueron desmanteladas o anuladas cuando entraron en conflicto con los ingresos [8].
Google eliminó su promesa explícita contra el desarrollo de armas de sus principios publicados en febrero de 2025 [8]. El despido de las codirectoras del equipo de IA Ética, Timnit Gebru y Margaret Mitchell, en 2020 y 2021, señaló que no se toleraría la disidencia interna [8]. El despido en 2024 de 28 empleados que protestaban contra el Proyecto Nimbus, un contrato de 1,200 millones de dólares con el gobierno israelí, reforzó este patrón [8].
Tensión en toda la industria por la evaluación independiente
El conflicto se extiende más allá de Google. Anthropic y OpenAI han buscado un control significativo sobre lo que los evaluadores externos pueden publicar, por temor a que los hallazgos puedan revelar secretos comerciales. Las medidas en discusión incluyen que empleados del laboratorio observen a los equipos de evaluación integrados y evitar que los evaluadores trabajen en varios laboratorios simultáneamente. Sin embargo, lo que los laboratorios consideran propiedad intelectual crucial puede solaparse con información relevante para juzgar el riesgo de un modelo, lo que genera discusiones y censuras. Sin estándares acordados, las empresas que construyen los modelos más potentes podrían dictar cómo se examinan sus sistemas.
La solidaridad entre empresas señala un cambio
En marzo de 2026, más de 30 empleados de Google DeepMind y OpenAI, incluido el científico jefe de Google, Jeff Dean, presentaron un escrito de amicus curiae apoyando a Anthropic en su demanda que desafía la designación de “riesgo en la cadena de suministro” del Pentágono [6]. El escrito advertía que castigar a una empresa líder de IA en EE. UU. amenaza la competitividad de toda la industria [6]. Casi 900 empleados de Google y OpenAI habían firmado previamente una carta abierta instando a su dirección a rechazar las solicitudes gubernamentales de vigilancia masiva doméstica o de objetivos letales autónomos [6]. OpenAI perdió al menos a una empleada, Caitlin Kalinowski, debido a su acuerdo con el Pentágono [6].
Qué significa esto para la rendición de cuentas en la IA
Las condiciones estructurales que permitieron la influencia de los trabajadores en 2018 —cuando 4,000 empleados detuvieron el Proyecto Maven— ya no existen [8]. El mercado de la IA clasificada vale decenas de miles de millones, el Pentágono ha demostrado que tomará represalias contra las empresas que no cooperen y los competidores han firmado acuerdos equivalentes [8]. La protesta individual ahora resulta en el despido; la acción colectiva a través de la sindicalización es el camino restante.
Para el público, lo que está en juego es directo. Cuando los investigadores no pueden publicar hallazgos sobre seguridad, y cuando los modelos operan en redes clasificadas sin supervisión independiente, la capacidad de evaluar los riesgos en la salud, la educación, el empleo y la seguridad pública disminuye [2]. El resultado en Google sentará precedentes que afectarán la libertad de investigación en toda la industria de la IA [2].
Fuentes
- Google DeepMind workers vote to unionise after classified Pentagon AI …
- Google researchers are fighting the company to tell the world what they …
- Google Researchers Push for AI Transparency Against Company
- Google’s Pentagon deal blindsided its own AI researchers
- Google’s AI researchers told management to refuse classified … - TNW
- Exclusive-Behind AI industry’s call for independent reviews, a fight …
- Google and OpenAI employees back Anthropic in its legal fight … - Fortune
- Google’s AI is being manipulated. The search giant is quietly fighting back