La mayoría de las personas está familiarizada con la IA como una herramienta para tareas específicas, como pedirle a un chatbot que resuma un párrafo o genere una imagen. Sin embargo, está ocurriendo un cambio hacia la “IA agente”.
A diferencia de la IA tradicional, que generalmente responde a un solo mensaje con una sola salida, un agente de IA es un programa capaz de perseguir objetivos y realizar acciones con cierto grado de autonomía [1]. No solo responde preguntas; diseña su propio flujo de trabajo para completar una tarea en nombre de un usuario o de otro sistema [2].
Cómo difieren los agentes de IA de la IA tradicional
El aprendizaje automático tradicional y los primeros chatbots suelen ser parecidos a herramientas, es decir, realizan funciones específicas y limitadas [1]. Los agentes de IA van más allá al incorporar un comportamiento dirigido a objetivos y la capacidad de interactuar y modificar su entorno externo [1].
Esto significa que un agente puede realizar tareas de varios pasos de forma autónoma [1]. Por ejemplo, en lugar de simplemente proporcionar una lista de vuelos, un agente de IA podría gestionar todo el proceso de reserva de viajes basado en la solicitud de un usuario [1].
Esta autonomía se compara a menudo con los niveles de los coches autónomos [1]. Aunque algunas aplicaciones especializadas alcanzan altos niveles de autonomía, la mayoría de las aplicaciones actuales de agentes de IA se comparan con el nivel 2 o nivel 3 de autonomía, mientras que el nivel 5 sigue siendo teórico [1].
La arquitectura de un agente autónomo
Los agentes de IA no son modelos únicos, sino sistemas. Su flujo de control suele estar impulsado por modelos de lenguaje grandes (LLM), pero el LLM está envuelto en un «arnés de agente» [1].
Este arnés es una capa de software que gestiona las restricciones operativas esenciales del agente, incluyendo:
- Memoria y estado de ejecución [1].
- Uso de herramientas y permisos [1].
- Gestión de contexto y prompts [1].
- Entornos aislados (sandboxes) para una ejecución segura [1].
Más allá del arnés, una arquitectura de agente integral puede incluir siete capas interconectadas [1]. Estas van desde los modelos fundacionales y las operaciones de datos (como bases de datos vectoriales y RAG) hasta los marcos de agentes, la infraestructura de despliegue y el cumplimiento de seguridad [1]. La capa final es el ecosistema de agentes, que sirve como interfaz entre el agente y los usuarios o aplicaciones del mundo real [1].
Sistemas multiagente y flujos de trabajo avanzados
Aunque un solo agente puede manejar una tarea, algunos objetivos complejos requieren un sistema multiagente [2]. Esto implica que varios agentes de IA trabajen colectivamente para realizar tareas en nombre de un usuario [2].
Una aplicación avanzada de esto es el RAG agente (Retrieval Augmented Generation) [2]. Los sistemas RAG tradicionales recuperan información para ayudar a un modelo a responder una pregunta. El RAG agente, sin embargo, utiliza agentes para realizar la recuperación de información en múltiples fuentes y gestionar flujos de trabajo más complejos [2].
Estas capacidades permiten aplicar los agentes en diversas funciones empresariales, como adquisiciones, recursos humanos, ventas y servicio al cliente [2]. Al automatizar tareas que anteriormente requerían intervención manual, las organizaciones buscan reducir el esfuerzo y ahorrar tiempo [1].
Desafíos de seguridad y gobernanza
El aumento de la autonomía introduce nuevos riesgos. Una preocupación principal es la desalineación del agente, donde las acciones del agente no coinciden con la intención real del usuario [1].
La seguridad también es un factor crítico ya que los agentes obtienen más acceso a los sistemas [1]. Por ejemplo, los ataques de inversión de modelos de IA se han convertido en una amenaza significativa, con algunos que cuestan un promedio de 6 millones de dólares [2].
Para mitigar estos riesgos, las organizaciones implementan la gobernanza de agentes de IA [2]. Esto implica establecer normas, salvaguardas y procesos para garantizar que los sistemas de agentes operen de manera ética y segura [2].